viernes, 26 de septiembre de 2014

~Ojalá pudiera elegir cómo quiero que sean las cosas.~

Había pasado el tiempo. Quizás demasiado o quizás muy poco. Parecía que todo había terminado. Ella le quería y él...Él ya tenía a otra o eso parecía.  Fue por ello, por ese amor que le tenía,por lo que ella decidió continuar a su lado y luchar por conseguir, que él se diera cuenta de todo lo que ella sentía.
Era sábado. Aparentemente como otro cualquiera pero que sin embargo no lo sería. Quedar a merendar con tu ex novio justo una semana después de haberlo dejado no es lo habitual pero ella decidió guiarse por su corazón.
Cuando le vio no pudo evitar sonreir. Su corazón se paralizó y su mirada le penetró tanto que podría descubrir hasta lo que sentía. Su sonrisa, tan bonita como siempre le daba la bienvenida de una forma algo extraña para ella, pero se sentía muy agusto. Mirando sus ojos, sintiendo su piel y degustando su dulce aroma.
La merienda transcurrió entre risas y tonterías con el resto del grupo. Pero cuando pusieron la película todo comenzó a cambiar. La fiesta, pretendía ser traspasada al salón sin embargo se hizo el silencio mientras todos atendían minuciosamente a la película.
Ella le miraba de reojo y cuando él se movía quitaba su mirada para que no se diera cuenta, pero por una vez no funcionó y sus miradas se quedaron contemplándose un instante hasta que él estiró su brazo derecho buscando su cintura y la apretó contra él.  Haciéndole sentir querida de nuevo. Fue entonces cuando el tiempo pudo detenerse para ella tras escuchar un suave y casi en un susurro te quiero. Entonces cuando se volvió hacia él buscando una respuesta se encontró con sus labios y mientras una pequeña lágrima caía por si mejilla, olvidó por un momento todo el dolor sufrido. Tras ese amargo y a la vez tierno beso se miraron y cuando apunto estuvo de hablar, él le tomo la palabra y sin retirle la mirada le dijo :
-Jamás pensé que te querría como te quiero.Jamás pensé que no sería capaz de mirar otros ojos, oler otro perfume o besar otros labios. Pero hoy, mi vida, teniéndote aquí conmigo, me doy cuenta de que eres todo lo que necesito. Te quiero, por favor, perdóname.
Y entonces ella no pudo más y mientras comenzaba a llorar desconsoladamente; buscaba un abrazo que recibió. Le miro. Y él ma miro a ella. Le seguía pareciendo el chico más bonito del mundo. Pero ¿Cómo saber si para él ella también lo era? Entonces buscó sus labios y tras fundirse en un amargo pero dulce beso se dieron cuenta de que no podían estar separados. Que se amaban como ya no se ama la gente. Y que por mucho que la vida obstáculizara su camino preferían luchar juntos que vivir separdos. Entonces él tomo su mano y mirándola fijamente a los ojos le dijo te quiero. Ella le respondió con un beso. Se acurrucó en su pecho y se cerró los ojos.
Ambos sabían que les faltaba un tiempo para poder estar juntos como un pareja normal, pero también sabían que su amor, era real y verdadero y que aguantaría lo que sea. Por eso, decidieron continuar su camino juntos sin estar juntos. Decidieron caminar de la mano sin tener derecho de hacerlo.  Decidieron apropiarse de celos, envidias y lamentos, por ese periodo de tiempo que les impedía ser felices.  Decidieron ser una pareja sin serlo. Decidieron que entre ellos no se interpondría nada ni nadie aún sin tener nada. Decidieron serlo todo, sin realmente ser nada.